Terapia en la tercera edad

Actualmente la sociedad está en constante cambio y las personas mayores de 65 años afrontan una etapa vital que requiere de un enfoque especializado en salud mental. Es una etapa de la vida donde se viven cambios que pueden generar dificultades de adaptación, episodios de duelo por la pérdida de seres queridos, distimias, trastornos afectivos y depresiones.

La soledad, la aparición de enfermedades crónicas o la pérdida paulatina de las capacidades físicas o cognitivas son una fuente de sufrimiento que puede suponer la aparición de trastornos de ansiedad y trastornos afectivos.

Por otro lado, en esta etapa vital pueden presentarse trastornos psicóticos crónicos, un deterioro cognitivo severo o demencias que requieren de una atención más intensiva tanto a nivel farmacológico como médico, donde el acompañamiento a la familia también es esencial.

 

El destino de las personas mayores con problemas psicológicos, en atención primaria, en la mayoría de los casos, ante la falta de recursos (falta de tiempo y personal especializado) le lleva a un único tratamiento farmacológico que, a menudo es insuficiente, dada la multicausalidad de los trastornos psicológicos y emocionales del anciano.

Teniendo en cuenta cada caso, se realiza una valoración en detalle de cada caso para su posterior orientación del tratamiento.